Sin exagerar, podría observarte toda la vida sin parpadear.
Sin exagerar, podría besarte por siempre y jamás volver a respirar.
No quiero exagerar, pero eres la perfección en mi irrealidad.
Sin exagerar, no me es posible tocarte sin temblar, no concibo el hablarte sin titubear.
Sin exagerar, cada día te amo un poco más, apesar de tenerte ahora tan lejos de mi realidad...
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